Donde el tiempo vuelve a su ritmo natural.
Te invitamos a vivir el campo desde adentro. En Santa Elena producimos todos los días en nuestras 750 ha — agricultura, ganadería, huerta de autoconsumo. No simulamos el campo: lo trabajamos. Una casa con historia donde los pasillos guardan tradiciones y el arraigo por la tierra.
4 habitaciones con nombres del parque. Desayuno estilo continental con productos caseros elaborados en la estancia, fogón, galería y jardín.
Ver habitaciones →De 11 a 18 hs. Recorrido productivo, asado al fogón, cabalgatas y merienda. Todo incluido.
Ver programa →Casamientos, cumpleaños, team building y corporativos. El campo como escenario, la estancia como anfitriona.
Consultar →Baño en suite · Sala de estar propia
Baño en suite · Jardín de invierno panorámico
Baño compartido con Habitación Ceibo · Ideal para grupos
Baño compartido con Habitación Magnolia · Ideal para grupos
Los invitamos a conectar con lo simple: el fuego, la mesa compartida, el tiempo a nuestro ritmo. Nuestra propuesta de estadía es con pensión completa — desayuno, almuerzo, merienda y cena con productos elaborados en la estancia: embutidos, conservas, pastelería, empanadas de carne cortada a cuchillo. Al mediodía, asado criollo y parrilla completa. A la noche, un menú de tres pasos. Todo lo que llega a la mesa sale de acá.
Una jornada completa que empieza con el primer mate y termina en la pulpería. Todo incluido, sin apuro.
Para visitantes extranjeros o grupos que deseen adentrarse en las costumbres y tradiciones criollas, sumamos al día de campo una propuesta cultural completa: danzas y música folklórica en vivo, y destrezas criollas — una ventana auténtica a la tradición gaucha de la pampa bonaerense.
Una propuesta a medida, ideal para agencias de turismo receptivo, grupos internacionales y contingentes que buscan una experiencia diferente a las postales.
Consultar disponibilidadEl horno de barro no tiene apuro. Tampoco nosotros. Fuego lento y la tarde entera por delante. Recetas que pasan de generación en generación — mantener vivas nuestras costumbres es cuidar nuestras raíces.
Fundado en 1730, es uno de los pueblos más antiguos de la provincia y Capital Nacional de la Tradición desde 2015. Sus calles adoquinadas, su arquitectura colonial y el legado de Ricardo Güiraldes — que aquí escribió Don Segundo Sombra — lo convierten en un lugar donde la cultura gauchesca no se exhibe: se vive.
El recorrido productivo fue una experiencia que no esperábamos. Ver la estancia en funcionamiento, la ganadería, la huerta... diferente a todo.
Fuimos para el día de campo y terminamos reservando el fin de semana completo. El ritmo del lugar te atrapa. Volvemos.
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